miércoles, 30 de noviembre de 2011


El misterioso “JB”
Capítulo 5.

Al llegar al colegio se encontró con Sofía y Maxi y les contó en resumen lo que le había pasado la noche anterior, claro que emitiendo los llantos y los ataques de angustia.  Sus amigos opinaron que no creían que fuese así y que todo iba a estar bien, sin embargo ella no podía estar bien y menos en ese momento que  entraba  Justin  por la entrada principal, y Lucía vio, con mucho odio, que atrás lo seguía Julieta.  Al verla, sintió el impulso de ir y agarrarla por los pelos sin importar el quilombo que se arme o que la hechen del William C. Morris, pero se contuvo con la ayuda de sus amigos que la agarraban por el brazo. Julieta la miró con cara de satisfación y de ‘te lo dije’ y abrazó a Justin por los hombros y quedaron perdidos a lo lejos. Miró a sus amigos y vio que tenían la boca abierta pero no dijieron nada, hicieron como que no vieron nada. Tocó el timbre y se despidieron de Sofía.
-          No te preocupes, sabes como es Julieta. Es una mentirosa y una egoísta. Te tiene envidia y por eso te atacó así, vas a ver que no es nada. Aparte sos una chica hermosa por dentro y fuera, no te preocupes por eso- le consoló Maxi cuando estaban a punto de entrar al aula.
Lucía se sonrojó al escuchar eso de su amigo.
Sus palabras la consolaron por un instante. Pero al estar sentada en su banco, se dio cuenta que todo el curso la miraba y murmuraban cosas. Se sintió un poco incómoda y para disimular un poco agarró un libro de historia y empezó a leerlo; y aunque trató de concentrarse en su lectura, no pudo evitar escuchar lo que decían los demás.
-          ¿Viste que esa tal Lucía quiso enamorar a Justin?- dijo una chica, que por lo que recordaba Lucía, se llamaba Gimena.
-          Esa chica rara del fondo quiere conquistar a Justin, ¡Que ilusión! Justin con ella, ¿Qué se le habrá pasado por la cabeza pensar que podría serlo? Es linda... sí, lo admito, pero es MUY EXTRAÑA y se junta con ese chico de sillas de rueda. Nunca va a conseguir conquistarlo- escuchaba que le decía Facundo a otro chico.
-          Está demente. Él es hermoso y ella una pobre chica fea.- escuchó decir a Sabrina a otra chica.
Los comentarios no le agradaron mucho, tampoco le dio importancia y siguió fingiendo que leía. Al escuchar otros comentarios más, entran casi pegados Julieta y Justin. Justin tenía cara de nada y Juliera tenía cara de feliz cumpleaños.  No se habría preocurado que tenía a Maxi al lado; con tanta concentración y atención a escuchar lo que decían no se percató de que lo tenía al lado suyo.
-          Maxi ¿Ves que tengo razón?
-          No sé qué decirte.
-          No digas nada.
El mal humor aumentaba fugasmente, había empezado la clase con Historia y tenía ganas de marcharse. En verdad, no se sentía nada bien.  Quería irse a su casa, en su cama con el aire acondicionado y escuchando a “JB” para alegrarle su día. Tenía un quilombo de sentimientos;  calentura, vergüenza, decepsión, tristeza.  Además, tenía que aguantarse a la de Historia, que hablaba toda la clase, era mucho para ella.
Sonó el timbre y esta vez fue la primera en salir. No le importó las miradas y las risas de los demás, sólo agarró a Maxi y se lo llevó por su ‘mini ascensor’.  Se encontraron con Sofía y fueron a un lugar donde nadie los viera y Lucía no aguantó y se largó a llorar. Lloró, lloró y lloró hasta cuando terminó el recreo siguió llorando. Fue al aula y se sentó sin escuchar a nadie y seguió llorando.  Llegó la profesora de  matemática y se percartó del estado de Lucía a la que le preguntó:
-          ¿Te sientes bien, cariño?
Lucía secándose las lágrimas y muerta de vergüenza ya que todos la miraban hasta Justin dijo:
-          Sí, profesora. No es nada, sólo me duele un poco la cabeza y me metí sin querer un lápiz en el ojo- mintió. Hubo un murmullo de risitas.
-          Entonces, ten cuidado más adelante y fíjese cómo usar sus materiales- le dijo fríamente.
No le agradó ese comentario y se aguantó las lágrimas las dos horas de matemática.
-          ¡Ya para Lu, no te puedo ver más así! – le dijo su amiga Sofía  en el segundo recreo.- Dejá de sufrir por un pelotudo. 
-          Me siento mal Sofi, no puedo más. Me quiero ir a mi casa, pero ya le dije a la preseptora pero no me deja- puso cara de enojo.
-          No importa, tenes que soportar este día. Animate, quedan dos horas nada más. – le dijo Maxi.
-          Si supongo que si... – Lucía se quedó pensando en esas dos torturadoras horas.
Al terminar el recreo, fueron los tres a sus respectivas aulas. Al llegar se acordó que tenían inglés y eso la ponía un poco emocionada.
La semana  anterior, todos los alumnos de primero tuvieron que hacer un test para calcular cuánto sabían de inglés y así dividirlos en nivel alto y nivel bajo. A Lucía, para sorpresa de ella, le había tocado en nivel alto. Sintió una alegría inmensa cuando vio que a Julieta y su grupito lo mandaban al nivel bajo; pero se bajoneó al saber que su único amigo del curso había quedado también en el nivel bajo.  Todos los del nivel bajo tenían que ir a otra sala y los del nivel alto se quedaban en la misma.  Sólo muy pocos quedaron en el aula. Lucía ni quiso saber quien quedaba y se internó en su libro de inglés para hacer las actividades que le había ordenado la profesora. Cuando estaba por escribir alguien se sento rápidamente en el asiento de al lado de ella y esta se sobresaltó. Al ver quien era, se sorprendió pero a la ves le dió odio verlo tan cerca de ella.
-          ¿Qué queres?- le dijo Lucía a Justin fríamente.
-          Hey, ¿Qué pasa?  No entiendo por qué me tratás así- le dijo Justin un poco ofendido.
-          ¿Que por qué te trato así? Já- ella se ofendió aún más.-  ¿Querés aún burlarte más de mí?- le preguntó enojada pero en silencio para que no los oyera la profesora.
-          ¿Burlarme de ti? ¿De qué estas hablando?
-          No te hagas el tonto ¿Si? – cada vez aumentaba más la voz, sentía que iba a explotar.
-          No me hago el tonto, Luli. No te entiendo.
-          ¿Qué no entendés? ¿Que me hallas hablado la semana pasada, que me dediques sonrisas tuyas, que te hagas el lindo conmigo, que me hagas ilusionar cosas estúpidas PARA QUE DESPUÉS ME DIGA JULIETA QUE ME ESTABAS TOMANDO EL PELO? – era la primera ves que no se contuvo y le saltó un grito. Justin la miró aterrorizado pero mantuvo su postura.
-          Julieta ¿Eh? ¿Todo eso te dijo Julieta? – ella asintió – No lo puedo creer... no puedo creer que le hayas creído cuando te dije que ya no tenía más amistad con ella. Y diciéndome esto se está formando dentro de mí un intenso odio hacia ella.
-          ¿Me... me estás diciendo que todo lo que me dijo era mentira? ¿Y que hay con lo de hoy? Los abrazos que te daba y lo muy juntos que estaban.
-          Traté de librerarme de ella. No soy tan malo para empujarla al frente de todos. Pero te aseguro que si hubiese sabido esto, lo hubiese hecho sin ningún rencor. – le dijo un Justin que estaba muy enojado.
-          Lucía y Justin,  es una advertencia, dejen de hablar.- les dijo la profesora de Inglés.
Esperaron a que la profesora siga con lo suyo y sigueron hablando.
-          Me siento muy avergonzada Justin, te pido perdón- se lamentó Lucía.
-          Bueno, solo acepto la mitad de tus disculpas... la otra mitad te lo tenes que ganar. – le dijo con un toque de picarudo.
-          Claaaaro ¿y se puede saber cómo?
-          Quiero un beso... en la mejilla.- se apresuró a decir al ver cómo reaccionaba esta.
¿Un beso? Quería un beso y no sabía que decirle.  Se puso muy colorada, todo estaba pasando muy de golpe.  Hacía un rato, lo odiaba por haberle hecho eso a ella, y en ese momento se enteró de que era mentira y volvió el amor hacia él. En realidad, nunca se había ido pero esa ves se había intencificando y ¡QUERIA UN BESO!
-          ¿Q... que...qué? – tartamudeó Lucía nerviosa.
-          Lo que escuchaste – sonó el timbre. – Vámonos.
La agarró de la mano y se la llevó arrastrando olvidándose de todas las personas que los miraban.  Lucía estaba en shock. Lo seguía sin decir nada y cada ves se ponía más colorada. Salieron del colegio y fueron a un callejón sin salida. Se quedaron callados por un momento hasta que Justin rompió el silencio.
-          Luli, desde que te vi... puedo decir que sentí amor a primera vista. Un amor que me mata día y noche, que ocupa todo mi cuerpo en cada momento. En el cual, cuando te veo llorando se me parte el corazón y cuando te veo con ese Maxi... no puedo contener mis celos. – le decía Justin a Lucía acercándose a ella.
Lucía no decía nada, pero al ver que este se acercaba, no sabe cómo ni por qué pero dio tres pasos para atras. Justin se le acercaba más y ella se alejaba, y se alejaba, y se alejaba hasta que no tuvo más escapatoria y quedó encerrada entre la pared y Justin.  No sabía si estaba preparada, más bien, estaba nerviosa. Nunca había sentido algo así, nunca había pasado por esa situación... nunca había besado a alguien.
-          Lu, comprendí que desde el primer día que te vi, supe que eras mi chica. Mi chica de mis sueños, mi chica en la que ocupa todos mis sueños, mi chica linda...  you are my favorite girl.

En ese instante estaban pegados nariz con nariz. A un milimentro de sus bocas. Los dos sentían el fuego que les corría por sus cuerpos, el deseo de que sus bocas se junten y se sellen para siempre.  Y pasó. Los dos miraron los labios de ambos y se unieron de la desesperación. Fue un beso romántico, deseoso. Él la agarró de la cintura y ella del cuello. Quedaron así por media hora y ninguno de los dos pretendían parar. Lo quería; todas las cosas que le habían dicho, que las había puesto tan mal, ahora, estaba con Justin, lo estaba besándo, y el la lo quería, y no como una amistad, sino por algo mucho más que una amistad.  Era amor por primera vista, no cabía duda.
Entre medio de esos besos, Justin,  un poco agitado...
-          You’re my precious little lady, the one that. Makes me crazy, Of all the girls I’ve ever Known , It’s you, it’s you. – Justin empezó a cantarle una canción a Lucía.
Lucía lo comprendió todo al instante. “JB” era él, era Justin Bieber. Se sintió una tonta por no haberse dado cuenta antes.  Se sintió más alocada que nunca. Justin siendo al chico que quería, que le gustaba, era también el chico que le alegraba sus días malos con su música, sin saber quien era. Lucía no se quedó atrás al que le contestó cantando.
-          My favorite, my favorite, my favorite... my  favorite boy, my favorite boy – se ruborizó.
Justin quedó perplejo y la miró fijamente a los ojos aunque estaban a centímentros de sus bocas.
-          ¿Qué? ¿Tan mal canto? – se apenó .
-          ¿De donde conoces esa canción? – le preguntó Justin asombrado.
-          Del MySpace.  De una persona cuyas iniciales son “JB” ¿Te suena? – le preguntó aunque sabía la respuesta.
-          Ah... bueno, ya te habrás dado cuenta que soy yo  - se ruborizó este.
Ella le contesto con un cálido beso largo.
-          No lo puedo creer. No puedo creer que mi hermosa chica me esté diciendo que escucha mis canciónes... ¿Te gustan? – preguntó Justin con un tono nervioso y de vergüenza.
-          ¡Claro que sí! Esto es más emocionante que antes. Un sueño hecho realidad, ¡Estar con mi propio ídolo! Debo confesarte que te escucho todos los días y que amo tu música. ¡Tienes que seguir componiendo porque sos grandioso! – y le dio otro beso.
-          Me hiciste el hombre más feliz de mi vida. Tenerte a vos,  y que escuches mí música, es tan alagador. Siento que este es el comienzo de mi nueva vida feliz, y al que me hace mi vida más feliz si estoy junto a vos. 
La besó y ella la siguió emocionada con las lágrimas que se le caían.  Quedaron así por mucho más tiempo. Para ella tambien cambiaba todo, era su comienzo con el hombre al que quería... y al que espera estar con él mucho tiempo.


                                     Humillada
Capítulo 6.

Lucía abrió los ojos y tardó un instante en comprenderlo todo. Había sido un sueño, se dijo.  Un sueño perfecto, casi real. Para ella, era imposible su sueño en la realidad.  ¿Justin besándola y diciendo que era SU chica? Imposible.  Recordaba ese sueño tan detallado, como lo había tocado y besado con tanta pasión, en más, sentía el gusto a labios en su boca, esa sensación de haber estado con alguien. Pero no, ella mantenía que era sólo un sueño irreal.  Nunca será realidad porque fue perfecto, y lo perfecto no existe.
Ya no quería pensar más en él. Porque le estaba devorando la cabeza y su vida.  Tomó fuerzas y trató de levantarse lo más animada posible.  Hizo la misma rutina de todas las mañanas, y salió a la parada. Su mente quedó en un desierto hasta llegar al colegio.
No podía pensar en nada, hasta tenía cara de nada. Parecía una adolecente sin vida, sin alma ni cuerpo. Casi arrastraba sus pies  y llevaba la mochila de un hombro. Sus amigos percataron su presencia y fueron directo a ella.
-          Hey, ¿Qué pasó ayer que te fuiste tan rápido?- le preguntó Sofía.
-          No me acuerdo nada. Sólo recuerdo haber  llegado a casa muerta y alegre, y levantado hoy  a la mañana sin ánimos de nada.
-          ¿Qué...?- le iba a preguntar Maxi, pero Lucía lo interrumpió.
-          Nada. No pasó nada, estoy bien.
Pero antes de que sus amigos le dijeran algo, interrumpió su conversación Julieta y sus mulas, digo,  sus amigas.
-          ¿Qué te pasa que tenes esa cara? ¿Todavía no podes superar lo de Justin?- le preguntó Julieta con una voz de lástima falsa.
-          Métete en tus asuntos- contestaron sus dos amigos .
-          Cierren el pico ustedes. – los fulminó con la mirada Julieta y prosiguió.- Nena, tus penas no valen. Gastas lágrimas al pedo ¿No entendes? OLVÍDATE DE UNA VEZ POR TODAS DE JUSTIN BIEBER, de cualquier chico, con esa cara que tenés ¡Nadie te va a querer! Já- Julieta rió y sus amigas la siguieron.
Lucía estuvo a punto de mandarla a su lugar. Ya no la aguantaba más, dio un paso hacia ella pero se quedó quieta al ver a un chico detrás de Julieta. Era Justin.  Este le tocó el hombro a Julieta y ella se dio vuelta. Al verlo quedó paralizada por un instante, pero luego retomó su postura y soltó un grito de alegría al verlo, mirándola de reojos a Lucía con satisfacción.

-          -¡Justin qué alegría verte!, justo estaba hablando con Lucía sobre vos. – le dijo Julieta alzándose a sus brazos. Pero este la detuvo y la empujó de tal manera que casi  cae al piso.
-          -¿A si? No creo que hablasen de nada bueno ¿No?- enarcó una ceja con mirada desafiane.
-          -Sólo estábamos hablando  de cosas propias. De lo que es mío y lo que es de ella. Pero ¿Sabes?- se dirigió a Lucía- Estoy cansada de estas cosas, es hora que le digas la verdad Lucia. No puedes ocultarlo más, ya todo el mundo lo sabe.
-          -¿Saber qué?- inquirió Justin.
-          -Que está perdidamente enamorada de vos. – gritó y todo el colegio se dio vuelta hacia ellos, acercándose para ver lo que pasaba- Já, probre ilusa- susurró Julieta.
Lucía quedó atónita de lo que dijo Julieta, no pudo evitar ruborizarse. Bajó la mirada, no podía ver  a nadie y menos a Justin.  Ni Justin, ni Julieta dijeron nada mientras todo el mundo atrás murmuraban cosas. Alzó un poco la vista para verlo a Justin,  preparada para ver la cara de pánico y horror, pero él sólo sonreía.
-         - Bueno Julieta, lamento mucho a ver arruinado tu humillación hacia Luli- Julieta lo miró con los ojos muy abiertos- Si... ¿Crees que no sé la clase de persona que sos? ¿Crees que me agradas? Pues no. Desde que te conocí supe que no tenía que juntarme contigo.  Y acá, la pobre ilusa sos vos. Porque yo nunca estaría contigo...- hizo una pausa fulminándola con la mirada a Julieta.
Se dio vuelta y la miró a Lucía, y se encontraron sus miradas.  Este la sonrió y fue hacia donde estaba ella. La agarró de la cintura y la alzó delicadamente, dándole un fuerte beso en los labios. Lucía estaba feliz y sorprendida.  Había pasado todo muy deprisa.  Justin la bajó y se miraron por un largo rato, como si con sólo sus miradas podrían comunicarse eternamente.  Julieta y los demás los miraban, y luego todas las miradas de situaron en Julieta. Ella se quedó paralizada y espantada de lo que veía. No podía decir nada. Los miraba a todos y sus miradas no eran de compasión, sino de lástima y repugnancia.  Se largó a llorar y salió corriendo al baño; detrás de ella la siguieron sus amigas, confundidas.
Tocó el timbre, era hora de ir a sus respectivas salas. Los demás se fueron yendo de a poco a sus aulas, Maxi y Sofía también se fueron juntos, y quedaron solo Justin y Lucía en el patio.  Todavía mirándose.  Hasta que Lucía rompió el silencio.
-        -  Entonces...  lo de ayer no fue un sueño ¿No?- preguntó Lucía, esperanzada.
Justin rió.
-          -¡Por supuesto que no! ¿Qué te hizo pensar eso?
-          Era demasiado perfecto para ser real.
-          -No debes decir eso. ¿Qué me queda de mí? Saber que tengo a mi chica perfecta.
-          -Lo perfecto no existe.
-          Para mí tampoco. Pero tengo que hacer una excepción.  Nunca pensé que lo encontraría.  En realidad, nunca no lo encontré, ella me encontró a mi.
Y le dio un intenso beso. No se dijeron nada más hasta llegar al aula. Se despidieron  y cada uno fue a sus respectivos bancos.  Julieta no había llegado todavía; probablemente no llegue nunca, o se cambie de colegio, pensó Lucía, y ese pensamiento la llenó de satisfacción. Al llegar a su banco, se encontró con Maxi.  Su cara era un tanto de preocupación, se lo veía confundido.
-          -Max,  ¿Pasa algo? – le preguntó Lucía preocupada.
-          -No, nada... – dijo casi susurrando.  Pero había algo que estaba ocultando.
-          -Maxi, te conozco. Podes decirme, sé que te pasa algo.
Este suspiró tratando de soltar las palabras que no le salían de su boca. Hasta que por fin logró decir:
-          -Me gustas, Lucía. 

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