miércoles, 30 de noviembre de 2011


Llegó el día en que se cumple un año más cerca de la muerte
Capítulo final parte 1.


Pasaron varios meses desde que ocurrió ese vergonzoso momento entre Max y Luli. Ella había quedado estupefacta y boquiabierta al escuchar decir eso Max.  Ese mismo día fueron a hablar a la plaza más cercana a la escuela para aclarar las cosas. Ella no sabía como decirle que lo quería, pero sólo como amigo y que en ese momento quería a Justin, y sólo a él. Max le dijo que estaba confundido; que la quería a ella, pero amaba estar junto a Sofi. Al final, Luli terminó diciéndole que lo de ellos nunca iba a funcionar y que prefería que sean amigos. Él la comprendió y le dijo que no había ningún problema, y ella a cambio le dio algunos consejos para conquistar a Sofi.  Terminaron charlando sobre otras cosas y riendo mientras se abrazaban.
A las semanas Max y Sofi se pusieron de novios.  Formaban una linda pareja juntos. Y ellos con Luli y Justin salían juntos a pasear todo el tiempo.  Se llevaban realmente bien y se los veía tan felices.  En cuanto a Julieta, no tuvo el coraje de irse del colegio, ni tampoco pedirle disculpas a Luli, pero su “fama” en el colegio decayó. Ahora ni se la escuchaba hablar.
Habían pasado mucho tiempo desde que Luli estaba con Justin. Ella cada día se enamoraba más de él, se sentía completa a su lado y era la única persona en la cual era feliz en todo momento, siempre que estén juntos. Se puso a pensar en como pueden cambiar las cosas en tan poco tiempo. Antes,  ella era una insignificante chica, solitaria, y con la soledad encima que parecía que nunca la iba a dejar . Ahora, tenía a un novio que era todo lo que necesitaba y quería, unos amigos de pura confianza y fieles. Su vida empezaba a ir por el lado correcto. Todo salía perfecto.

Habían pasado  dos años desde que lo conoció a Justin, y todavía seguían perfectamente juntos. Él era su otra naranja sin duda. Sin él, ella creía que su vida se apagaría. Estaba enamorada. Y él de ella.
Se acercaba el cumpleaños número 17 de Luli, sólo faltaban  dos días. Estaba un poco nerviosa porque Justin le había dejado una carta diciéndole que un día antes de su cumple, a la noche, la esperaría en un prado que se encontraba casi saliendo de la ciudad.  Dijo que  quería estar a su lado a las doce en punto y quería que sea en un lugar especial como lo era ella. Ese día se dedicó a escuchar sus canciónes y a reflexionar en que le había cambiado la voz muchísimo a Justin, y que sonaba tan sexy. El exito de Justin fue creciendo de a poco, ya alcanzaba los cien mil seguidores en twitter y tenía muchas admiradoras que lo seguían a todos lados. Una vez, cuando Luli y él salieron de cita a un restaurante, una fan que también se alojaba allí lo reconoció y se tiró encima de él a los gritos y abrazos. Los hombres de seguridad de ese lugar la tuvieron que empujar con tal fuerza porque era imposible que se suelte de él. Luli estuvo a punto de darle un ataque de nervios pero se controló ya que eso era lo que iba a pasar después de toda la fama que estaba teniendo Justin, se tenía que acostumbrar a ella por más que no le guste. En fin, Luli se acostó en su cama con los auriculares. Sólo  quería escuchar su voz hasta dormir... que al otro día iba a tener un día bastante movido.

Al otro día a la tarde, Justin le había mandado un mensaje diciendo “Te amo y quiero que este día sea especial para los dos”. No pudo contener la emoción y comenzó a llorar sola. Siempre le gustaron los chicos románticos y los que hablaban con el corazón.  Su mayor problema en ese momento era con qué iba a ir. Se probó miles de prendas tops y elegantes pero ninguna le gustaba. Hasta que decidió que lo mejor era ir a su manera, como siempre se mostró a él, con lo que más se sentía cómoda pero tampoco vulgar.  Tuvo una sesión en el baño con la yilet  (por si acaso), se pintó un poco los ojos, se puso un poco de perfume y salió hacia el prado.
Al principio se perdió y no encontraba el lugar. Luego encontró un cartel escondido entre los árboles que decía “El prado del amor”.  Al no verlo a Jus, se sentó en unos bancos que había, pero no tuvo que esperar tanto, porque enseguida escucho la voz de Justin pronunciando su nombre.

-          Llegaste- dijo sujetándole las manos y dándole un tierno beso.
-          ¿Pensaste que no vendría?- le preguntó sorprendida.
-          No amor, sé que siempre estarás para mí – le dio un beso.
-          Ok, ¿Y qué es todo esto?¿A dónde me llevas Jus?- se sentía curiosa de saber a qué venía toda esta escena.
-          En este momento no te lo puedo decir...- se acercó a ella susurrándole al oído- ya verás amor...
-          Tanto misterio, tanto misterio me pone un tanto ansiosa!
Y Justin se rió
-          Vamos, te enseñaré mi sorpresa.
La agarró de la mano y caminaron juntos hacia dentro del parque. Había todo un camino de piedras que lo rodeaban árboles con flores. Luli notó que en el camino habían pétalos de rosas que seguían los pasos de ellos. Unos faroles redondos alumbraban la noche estrellada y de luna llena. La noche estaba espléndida, no hacía ni frío ni calor. Un vientito les chocaba de vez en cuando pero era agradable.  Luli no tenía idea de donde estaban yendo, sólo confiaba en la guía de Jus. Iban en silencio, ninguno de los dos se atrevía hablar. Tan sólo faltaban quince minutos para que se hagan las doce. Ya iba a cumplir diesiciete años, estaba a un paso más de convertirse en adulta. Sólo le quedaba ese año y otro más para terminar la secundaria, y en lo único que pensaba era en Justin. Soñaba todo el tiempo en un futuro con él, un felices para siempre.  Ella sentía el amor hacia Jus como Bella le tenía a Edward, y como él  a ella. Ese amor incondicional y peligroso que si no se tenían uno al otro, estaban dispuestos a morir.
  El camino se terminó y se encontraron frente a un lago, más atras habían muchos árboles y más y más adentro se veía la oscuridad absoluta, algo tenebrosa.  Ante ellos había un mantel en el pasto, con una canasta y un ramo de flores.  También había una guitarra criolla y una carta.
La vista, sin duda, era maravillosa. Dentro del lago habían cisnes y patos que nadaban todos en filas. Era un lugar íntimo, rodeado de árboles pero con una gran vista al cielo azulado. Desde allí se podía ver el planeta Venus; el planeta del amor.
Luli lo miró anonarada. No le salían las palabras para expresar lo que sentía. Sin embargo, Justin rompió el silencio.
-          ¿Qué, no te gusta?- su voz sonaba a preocupado.
-          ¡¿Que no me gusta?! ME ENCANTA, es la cosa más maravillosa que he visto en mi vida, nadie me había hecho esto antes. Gracias- Sus palabras mostraban alegría, emoción, felicidad.
Lo agarró de la camisa con la mano y lo atrajo hacia ella, quedando tan pegados que parecía una sóla persona. Lo besó como nunca lo había hecho. Siempre él daba la iniciativa a todo, pero esta vez no. Quedaron un rato así pero se dieron cuenta de que tan sólo faltaba 5 minutos para las doce.
Se sentaron sobre el mantel y Justin agarró su guitarra.
-          Esta canción es nueva. Sabes que todas mis canciones van dedicadas a vos, pero esta, es especial como esta noche, y quiero que la recuerdes para toda tu vida.- le dijo Justin, empezando a tocar.
La canción comenzó. Tenia la cabeza por cualquier lado. I wait on you forever anyday, hand and fool. You world is my world. Your lips, my biggest weakness. If you need me I’ll come running from a thousand miles away. Baby take my open heart and all it offers. I won’t ever hesitate to give you more cause baby... you smile I smile.
Terminó de cantar y sonó el reloj de pulsera que tenía Luli. Eran las doce. El silencio desapareció, en ese instante, unos fuegos artificiales salían de la oscuridad de los árboles.  Llameantes, con colores,  se lucían en el cielo. Ella y Jus los contemplaban a la par. No creía lo que pasaba. Sus miradas se encontraron y Justin la rodeó con un brazo mientras ella apollaba su cabeza en su hombro.
-          Feliz cumpleaños, Luli – le susurró al oído. – Te amo, la canción te lo dice todo, quiero que esta noche sea especial. Que la hagamos especial, juntos, si es que entendes a lo que me refiero...
Lucía sabía perfectamente a lo que se refería, sin embargo no sabía que contestarle. Este prosiguió.
-          Si es que vos queres. Yo te esperaré toda la vida si es necesario. – se apresuró a decir al ver la cara de ella.
-          No... no es eso. Es que, todo esto es un sueño Jus. Si... esta bien.
Él le sonrió, pero fue una sonrisa distinta a las otras, era de ternura, de delicadeza.
-          Te amo.- le dijo él ya abrazándola y besándola.
-          Te amo. Por siempre- terminó de decir ella.
Acto seguido, el clima cambió y pasó de ser tierno a apasionado. Justin comenzó a bajar sus labios hacia el cuello. Lucía descubrió que era su punto débil, como el de toda mujer. Ella lo agarraba de los cabellos y le comenzó a desabrochar los botones de la camisa.Tenía un físico tremendo. Él siguió bajando hasta llegar a sus pechos, tocándola suevemente. Le sacó la remera y la pollera que llevaba puesta en un segundo, mostrándo sólo las únicas prendas que le quedaban. Justin le desabrochó el corpiño y quedaron al descubierto sus redonditos pechos.  Ella lo besaba por todos lados, se juntaron sus labios por un momento mientras la mano de Luli inconcientemente bajó hasta el miembro de Justin, haciendo que él ponga cara de placer. Él, más excitado aún, comenzó a lamer los pechos de ella. Ella lo disfrutaba mucho. Luego se sacó el jean cagado, estaban listos. Pararon un segundo y le preguntó Jus
-¿Lista Lu?
- Estoy lista.
Él la miró a los ojos y ella a él en el momento justo cuando la penetró. Luli sintió dolor al principio, y su cara lo demostraba, pero luego a medida que iba fluyendo disminuyó ese dolor y pasó a convertirse en placer. Un placer que jamás lo había experimentado y que era inexplicable. Justin se movía, lento y luego rápido. Luli llegó a su punto máximo, no pudo conternerse y soltó un gemido de puro placer. Justin comenzó a disminuir la velocidad hasta soltarse de ella y quedar los dos boca arriba, uno al lado del otro. Los dos estaban excitados y cansados, respiraban fuerte, se los notaba cansados, pero satisfechos.
-          Gracias por el mejor cumpleaños y la mejor noche de mi vida, amor- le susurró Luli al oído.
-          Toma- le dió una carta color violeta- léelo cuando quieras, pero te diré algo, mejor cuando sea el momento apropiado.
Luli no entendió qué quizo decir con eso, pero en ese momento eso, justamente, era lo que menos  importaba.

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